Cartel de costado mostrando etapas de viaje por tierra de Oregon a Sacramento, con pasos al sur de Oregon y al norte de pueblos mineros de California. Viñeta de una diligencia tirada por un grupo de seis caballos. Fecha: 1866. (Cortesía de la Biblioteca Bancroft, UC Berkeley)

Conflicto y discriminación en los yacimientos de oro

De pronto, California del Norte albergaba a una multitud de personas de todas partes del mundo, cada una con sueños de conseguir fortuna. Cada individuo traía su propio idioma y sus costumbres y, los conflictos no se hicieron esperar. Los mineros angloamericanos, exacerbados por una sensación de superioridad racial, desafiaron a los mexicanos y chilenos en particular. Una vez que los inmigrantes chinos comenzaron a llegar en grandes números, en la década de 1850, fueron víctimas de una discriminación aun mayor.

Algunos historiadores afirman que a los mineros anglosajones no les gustaba el sistema de minería latinoamericano en el que un patrón supervisa el trabajo de un grupo de peones o esclavos. En el contexto de las violentas batallas entre esclavitud y trabajo libre que en esos años llevaron a la Guerra Civil, es posible darse cuenta de cómo los conflictos ya presentes entre los diferentes grupos se enardecieron.

Los conflictos entre los buscadores de oro y los aborígenes californianos fueron violentos y continuos. Los aborígenes, expulsados de sus tierras, algunas veces reaccionaban con violencia para proteger su estilo de vida. Los colonos invasores respondían con más violencia y, muchas veces, masacraban aldeas aborígenes enteras en una sola incursión. Un editor de periódico dijo una vez: “Exterminar a los Diablos Rojos es un acto piadoso”. Y esto es lo que pasó. Muchas tribus, como los Yahi, fueron exterminadas completamente antes del fin del siglo XIX.

El gobierno estadounidense dio su apoyo a los mineros estadounidenses, y muchos buscadores de oro que vinieron de México, Chile o China regresaron a sus hogares con pocas recompensas por sus esfuerzos.