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49ers (los del cuarenta y nueve)

  • William Swain (1821–1904)
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William Swain (1821-1904), uno de los cuarenta y nueve que dejó un vívido retrato de la época.

William Swain leyó acerca del descubrimiento de oro en California en los diarios de su pueblo natal, Youngstown, Nueva York. Dejando a su mujer e hijos, este muchacho de 28 años de edad emprendió su camino hacia la fortuna en abril de 1849. Cruzó el país por tierra hasta California junto con parientes y amigos. Su idea consistía en juntar al menos $10,000 en oro en California y luego regresar a su casa lo antes posible. Afortunadamente, Swain escribió diarios y cartas sobre sus aventuras. Sus relatos nos dejaron un vívido retrato de aquella época.

Swain sólo logró juntar $500 en las excavaciones, pero conservó lo que muchos mineros habían perdido en la búsqueda: la salud y la vida. Dejó California a fines de 1850 y regresó a su hogar con su familia.

Extraído del libro de J.S. Holliday, The World Rushed In (1981), el diario y la correspondencia son propiedad de la biblioteca de la Universidad de Yale.

Desde Buffalo, Nueva York: "Con todas mis pertenencias listas desde anoche, me levanté temprano y comencé a guardarlas en el baúl antes de dejar mi hogar y emprender un largo viaje. Dejo por primera vez mi hogar y mis queridos amigos con la posibilidad de no verlos por varios meses o incluso años. (…) Hemos transitado momentos malos que dejaron un mal recuerdo; los pensamientos de dejar mi hogar llenan mi pecho de emociones que no puedo reprimir. Esta tarde la razón adoptó una forma de poder dominante y trajo sosiego a mis sentimientos con la idea de que el deber y el interés por mi familia ameritan esta separación” (11 de abril de 1849)

Desde Perú, Illinois: "Estamos todos bien y nos divertimos. Estamos más esperanzados que desalentados ya que nos acercamos al escenario de nuestro cambio de vida. Nos enteramos de que muchos de los que emprendieron este viaje se cansaron y se están dando por vencidos. Hemos oído hablar mucho sobre el cólera en Saint Louis, pero mientras más nos acercamos, menos escuchamos sobre esta enfermedad… Se da entre los inmigrantes que vienen de Nueva Orleans como pasajeros de tercera clase: mugrientos, sucios y corrompidos por todo tipo de enfermedad. No tenemos miedo. Sin embargo, nos cuidamos. Más vale prevenir que curar. Nos encargamos de comer y dormir regularmente, y tratamos de no ingerir nada que parezca inadecuado". (22 de abril de 1849)

En el río Missouri: "Hoy es Sabbath, y estoy en el río Missouri, lejos del hogar que cobija a mis seres queridos. Se están preparando para los servicios religiosos mientras a mí me envuelven los murmullos y ruidos del viaje, el paisaje salvaje y las orillas sin cultivar de este gran río". (29 de abril de 1849)

Desde Independence, Missouri: "Aquí estoy en el campamento con todos los preparativos para mi partida a través de las llanuras (…) Nos tomó mucho tiempo reunir toda la información necesaria y concluimos que tendremos que cruzar las llanuras con manadas de bueyes. Los expertos en la vida en la llanura piensan que esto es lo mejor que podemos hacer". (5 de mayo de 1849)

A lo largo de la Ruta de California (California Trail), lo que hoy se conoce como Kansas: "Esta mañana, el Sr. Lyon, quien se enfermó de cólera anoche, apareció muerto. El desorden en el que vivía y el doctor que lo atendía poco hicieron por él; de lo contrario, tal vez, hubiese sobrevivido. La melancolía se apodera de la compañía". (28 de mayo de 1849)

Fuera del fuerte Kearney: "En este momento estamos atravesando territorios pertenecientes a los aborígenes y búfalos, pero no hemos visto a ninguno desde el tren, aunque los huesos y cuernos de búfalos bordean el camino. Sí hemos visto y cazado algunos antílopes. La cantidad de trenes [vagón] que cruzan por aquí han ahuyentado a los búfalos; pero esperamos poder degustarlos antes de abandonar las llanuras. Estamos realmente fuera de la civilización, nada se escucha sobre los Estados… ni se sabe nada de nuestro propio país. (14 de junio de 1849)

A lo largo de río Sweetwater: "No me he sentido nada bien hoy. Afortunadamente para mí, nuestro tren [vagón] paró para acampar a las dos en punto. Apenas armamos la carpa, llegaron la lluvia y el viento frío de la montaña. Me mojé y me resfrié. Tengo escalofríos, fiebre y diarrea. Estuve muy mal toda la tarde y toda la noche". (22 de julio de 1849)

Cerca del atajo de Lassen, lo que hoy es Nevada: "Era una madrugada fresca y, mientras arreaba, el frío me hacía doler las manos. Pero el día iba a estar caluroso como de costumbre. Este valle de noches frías y días calurosos pronto estará entre ‘las cosas que fueron’ parte de nosotros, ya que hoy es el último día que transitamos por aquí. Hoy planeamos llegar hasta la bifurcación del camino, donde haremos nuestra primera incursión como viajeros de montaña. Será una caminata dura, pero la esperamos mientras antes mejor". (19 de septiembre de 1849)

En el desierto Black Rock: "En la ruta que recorremos esta noche [atravesando el desierto Black Rock] una gran cantidad de propiedades destruidas que bordean todo el camino superan mi entendimiento. Vagones y carros desparramados en cada rincón, y el hedor de la hacienda muerta y podrida hacen que el aire descomponga. Podrán hacerse una idea con el dato de que en un punto se podían visualizar 150 cadáveres". (23 de septiembre de 1849)

Cerca del Monte Lassen, en California: "La tormenta avanzó junto con el día. Las nubes estaban oscuras y descendían sobre los picos de las montañas. Cayó nieve como sólo sucede en las zonas montañosas; y los follajes abundantes de los oscuros y enormes abetos y pinos cargados por arcos de nieve superpuestos, al igual que una rama sigue a la otra, se abrían camino hacia los picos de aquellas cimas. Las nubes impulsoras se fundían frecuentemente con las cimas". (6 de noviembre de 1849)

En la bifurcación sur del río Feather, en California: "Llegamos al rancho Lawson el 8 de noviembre (...). Descansamos tres días y salimos hacia las minas del río Feather (...). Decidimos que la bifurcación sur del río Feather era el lugar con mayores probabilidades para hacer una fortuna el otro verano, por los siguientes motivos: la parte principal del río Feather y de todos los ríos del sur están plagados y, por lo tanto, ya se han encontrado y trabajado los mejores y más ricos placeres. Se sabe que la bifurcación sur del río Feather es rica en oro de grano grueso y está prácticamente sin explotar (…). Si no hay oro, iremos a otro lugar, ya que el oro aquí abunda. Además, si la salud nos acompaña, pretendemos quedarnos con una buena parte. Nos encontramos con que las personas de esta mina tienen la moral muy alta. En este país, todo se deja donde el dueño quiere que se lo deje, no importa donde sea, ya que se desconoce lo que es robar. (6 de enero de 1850)

En la bifurcación sur del río Feather, en California: "El ‘piel roja’, quien cuatro meses atrás deambulaba exhibiendo su desnudez, el indiscutido señor de valles y montañas, puede divisarse en las cimas mirando con asombro el escenario de abajo: los profundos canales que se han excavado, los asentamientos y diques que se han construido. El sonido de las hachas, las palas, los picos y las bateas son nuevos para sus oídos; y sus ojos jamás habían vislumbrado tal panorama. Los nativos de estas montañas son salvajes, viven en chozas pequeñas hechas de maleza y andan desnudos como cuando llegaron al mundo. Sobreviven alimentándose de bellotas y animales que cazan con sus arcos y flechas. Son de corta estatura y de carácter tímido y estúpido. Cuando visitan los campamentos mineros, son muy tímidos y amables. Se los ha culpado de matar mineros ocasionalmente, si los sorprenden solos en las montañas donde los aborígenes cazan. Los mineros, especialmente los de Oregon, son a veces responsables de los más brutales actos contra los aborígenes, como matar mujeres y niños. Me he dado cuenta de que dichos incidentes hacen llorar a la humanidad, y a los hombres repudiar su raza". (16 de enero de 1849)

En la bifurcación sur del río Feather, en California: "El último otoño me sentía muy orgulloso de los mineros como grupo, por su honestidad y moderación, pero la rapidez con la que se han degradado sólo muestra la necesidad de contención religiosa y de una gran influencia por parte de una sociedad organizada y moral. La bebida predomina, las groserías se han transformado en una costumbre habitual, y el juego en una actividad sin precedentes en los anales de la historia". (17 de marzo de 1850)

En la bifurcación sur del río Feather, en California: "Miles de personas que hace un mes estaban seguras de tener posibilidades de hacer una fortuna están hoy sin dinero y lejos de conseguirlo. Además, tienen deudas de cientos de dólares. Definitivamente, este giro del destino es suficiente para enfermar el corazón de cualquier hombre. (…) He trabajado con Henry Hill en el bar Kanaka, y nos ha ido medianamente bien, he logrado ganar $200". (12 de agosto de 1850)

En San Francisco: "Decidí que ya tuve suficiente de California y que vuelvo a casa lo más rápido posible". (6 de noviembre de 1850)

Canción que Swain probablemente haya escuchado (un miembro de su grupo la escribió), cantada con la melodía de "O, Susannah, Don’t You Cry" (Oh, Susana, no llores más por mí):

Somos hijos de padres valientes, muchachos,
y de madres buenas y sinceras,
que susurraban mientras apretaban nuestras manos
"que Dios te bendiga y te acompañe"
Esposas, cientos de amigos comprensibles,
que nos desean sincera prontitud,
que nos apoyarán más allá del mundo, si
nuestros pasos hacia la fortuna se dirigen.

Coro: ¡Oh, California!
Tierra de sueños deslumbrantes,
donde el polvo dorado y los diamantes, muchachos,
¡se encuentran en todos sus arroyos!

¿y todos nosotros acaso no dejamos
lo mejor de nuestras vidas por esto?
Pero, ¡arriba! Volveremos
¡Llenos de oro y dicha!
¡por eso ensillen nuestras mulas! Allá vamos
con esperanzas guiadas por fantasías,
a donde corre el Sacramento
¡sobre un lecho resplandeciente!