Niños de trabajadores agrícolas migratorios en California. (Dorothea Lange 1937: LOC)

California no es la tierra prometida

La vida con la que los emigrantes Okies o víctimas del efecto dust bowl (cuenca de polvo) se encontraban en California era muy diferente de aquélla que promocionaban como la tierra prometida soñada.

El clima era templado y los campos eran muy productivos, pero la Depresión había puesto a prueba las infraestructuras básicas de California. La avalancha de cientos de miles de emigrantes pobres no fue bienvenida. Después del difícil y largo viaje a California, a muchos se les ordenó regresar una vez en la frontera.

Aquéllos que lograron pasar se dieron con que había mucha más gente que puestos de trabajo. Aquéllos que encontraron trabajo percibían salarios extremadamente bajos. Con toda la familia trabajando, inclusive ancianos y niños, estos trabajadores agrícolas no ganaban lo suficiente para pagar los alimentos básicos y la vivienda. A pesar de que existían algunos campamentos gubernamentales para los trabajadores itinerantes, la mayoría se veían obligados a acampar a lo largo de acequias de irrigación agrícola. Estos campamentos hacinados a la orilla de las acequias no tenían agua corriente ni sistemas sanitarios. Los exhaustos y desnutridos trabajadores rápidamente se contagiaban enfermedades y dolencias. Los trabajadores también se vieron forzados a trasladarse de campamento en campamento ya que pasaban de una temporada de cultivo a otra.

Prejuicio y discriminación

Los californianos también sufrieron a causa de la Depresión; ya era difícil obtener trabajo, incluso antes de que llegaran los nuevos emigrantes. No les agradaban los emigrantes empobrecidos tras el efecto dust bowl (cuenca de polvo), que cubrían el paisaje con campamentos provisorios. Llamados Okies y Arkies, los emigrantes eran ridiculizados por su apariencia andrajosa y sucia, su acento y falta de educación. A pesar de que los emigrantes víctimas del efecto dust bowl (cuenca de polvo) eran blancos en su mayoría, sus lazos con las Grandes Llanuras del sur los catalogaban como ajenos al lugar.

Los letreros de las autopistas daban la bienvenida a California a los turistas, pero les advertían a los desempleados que buscaran trabajo en otra parte. Los emigrantes víctimas del efecto dust bowl (cuenca de polvo) eran considerados ignorantes, pobres y sucios, y se los consideraba una amenaza para la salud pública.

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