Afroamericanos (para trabajar en los astilleros)
- Matilda Foster (1916–present)
- Richmond, CA
- ESTADOS UNIDOS
Matilda Foster (1916 – presente) trabajó en un astillero en Richmond, California, durante la guerra.
Matilda Foster nació en el pequeño pueblo de Lewisville, Arkansas, en 1916. Poco después del comienzo de la guerra, su hermano le comentó que en el astillero Kaiser en Richmond, California, había puestos de trabajo bien pagos. En febrero de 1944, Foster empacó sus pertenencias, reservó pasaje en el tren y llegó a California cuatro días más tarde. Trabajó en el astillero durante la guerra y se quedó a vivir en Richmond en las décadas posteriores. En la década de 1940, se involucró en la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP). Luego, en 1958, contrajo matrimonio con el diácono de una iglesia baptista local.
En marzo de 2005, fue entrevistada por el Departamento de Historia Oral de la Región de la Universidad de California, en Berkeley. La entrevista formó parte de un proyecto de historia oral centrado en mujeres que trabajaban en el frente interno para respaldar el esfuerzo de la guerra. En el extracto a continuación, relata la migración a California en 1944.
David Washburn y Tiffany Lok entrevistaron a Foster.
Entrevistador:
¿Podría describir cómo era su vida en Lewisville, Missouri?
Foster:
Yo era toda una chica de campo. Estaba bien. Hasta donde yo sé, no era tan malo. Teníamos nuestra granjita y todo eso. Después de que me casé... porque me casé dos veces antes de irme de Arkansas a los 22, 27, 26, creo, sí. Sí, estuve casada cinco años con mi primer marido. Me casé joven. Y tres años y medio con el segundo. Y nos separamos. Él vino a California, y yo me fui a Saint Louis, Missouri. Porque tenía dos hermanas en Illinois, East Saint Louis, Illinois y un primo viviendo en Missouri. Me gustaba más Missouri y tuve suerte de conseguir trabajo en cuanto llegué.
Una vez allí, limpié un negocio de planchado durante un par de meses, me parece. Después fui a esta fábrica y me tomaron, y trabajé allí hasta que me vine a California. El trabajo en la fábrica era bueno, pero mi hermano me dijo que podría ganar más dinero en California, y por eso me mudé.
Interviewer:¿Cuánto tiempo había permanecido su familia en Lewisville antes de eso?
Foster:
¿Cuánto tiempo había estado ahí? Bueno, creo que desde antes de que naciéramos y nos criaran en la zona. Mi madre vino de Misisipí cuando era niña, eso dijo. Después conoció a mi padre, y se casaron. Mi padre murió cuando yo tenía 5 años. Mi padrastro me crió, y me casé joven y todo eso. Seguí allí en la granja. La vida era buena, la vida de campo. Teníamos comida y todo eso. Usted sabe que cultivábamos casi todo lo que comíamos. Eso era en la granja. Nos iba bien hasta que llegó el Sr. Hoover, ése era el presidente, según decían. ¡Todo perdió valor! [risas] ¡¿Es por eso [que la gente dejó de trabajar tanto ahora]?!
Entrevistador:
¿Quién vino aquí por primera vez, y cómo se enteró de Richmond antes de venir?
Foster:
Bueno, mucha gente de mi pueblo había escuchado sobre el gran astillero del gobierno, la guerra ya había empezado. Mucha gente había escuchado cuánto pagaban. Muchos tenían miedo de venir porque pensaban en los apagones y todo eso, después de que la guerra estalló. Pero algunos estaban ansiosos por venir y vinieron, y les escribían a las personas contándoles del dinero que ganaban y cosas así. En realidad, el barco no importaba, la gente dormía de a dos o tres y esas cosas. Algunos trabajaban de día al lado del que estaba durmiendo en la cama donde uno había dormido en la noche.
Porque mi hermano hacía el turno noche y después, en otro trabajo, el turno de día. [risas] ¡Tenía dos trabajos! Su mujer nunca trabajó. Tenía 15 hijos, pero él se encargaba de todos… y de las cuentas del médico y todo. Cuando se murió, su familia quedó en buena posición. Era un buen administrador, creo. Por supuesto, yo nunca pude tener esos ingresos ni cosas así. La tercera mujer con la que se casó, todavía vive de lo que él le dejó.
Entrevistador:
Usted dice que las personas escribían cartas. ¿Usted recibió alguna de esas cartas? ¿Qué decían?
Sí. "Se hace más plata, los trabajos se pagan mejor". Mejores condiciones de vida y todo eso, eso decía, usted sabe, y era cierto. Incluso los trabajos públicos y tener agua corriente caliente y luz y cosas así eran mejores que vivir en el campo, sabe. Pero la vida en el campo era buena cuando uno estaba ahí.
Entrevistador:
¿Podría describirme lo que significaba "mejores condiciones de vida" para alguien que vivía en el sur en aquel entonces comparado con lo que quiere decir hoy?
Foster:
Bueno, mejores condiciones de vida, quería decir ganar más plata y comprar más cosas. Usted podía comprarse un auto y una casa linda y cosas así. Esa era la "mejor" parte. Por supuesto, muchas personas nunca pudieron comprar un auto o cosas así. Pero muchos teníamos nuestra casa, nuestra casa paterna. Pero nosotros nunca... mi padre tuvo cosas antes de morir. Pero murió antes de que yo cumpliera 5 años. Él era del tipo, decía mi mamá, cuando en vida, del tipo que tenía, de la clase más rica de los negros, mi padre. Pero murió cuando yo tenía 5 años, y me crió mi padrastro. Y así pasaron los años, y cada vez teníamos menos, las cosas empeoraron a medida que crecía y los distintos presidentes…el presidente Hoover es el que hizo que todo valiera [¿monedas?].] Y eso es lo que creo que va a pasar cuando se vaya el Presidente Bush. De verdad, tengo el presentimiento. Yo conozco y observo los republicanos. Fíjese, a los republicanos no les gusta pagar salarios altos. Pero ahora, casi todo... los sindicatos hacen que los paguen. Y a ellos no les gusta, sabe. Por eso nuestro gobierno aquí quiere cambiar la Constitución para sacarse de encima a los sindicatos. Porque los sindicatos son los que los obligan a pagar. Fíjese, ellos son ricos, pero ni así les gusta pagar muchos salarios.
Aquí puede ir y sentarse en un restaurante y comer en cualquier lugar que usted quiera, pero eso no se podía hacer en mi pueblo. En un restaurante de blancos, no, usted no podía ir y sentarse y comer. Algunos lo aceptaban, y otros no. Incluso una vez que me fui a casa en 1948, creo que era ese año, me tomé un autobús Greyhound. Entonces cuando paró, me bajé y fui a un lugar ahí mismo en la terminal Greyhound. No atendían a la gente de color. Así nos llamábamos en ese momento. Después en un lugar de Kansas, me parece, sí, Lawrence, Kansas, ahí fui. Era un autobús Greyhound. Se podía llevar la comida. Pero yo, si no me podía sentar y comer ahí, incluso tenían hombres de color trabajando, no quería comer. Así que pasaba días y días sin comer.
Algunos de los trabajadores blancos le dijeron al chofer que yo era la única pasajera negra que había permanecido allí durante mucho tiempo. Entonces vino y me dijo: "Una mujer me comentó que usted no ha podido conseguir comida". Yo le dije: "Sí, así es". Él dijo: "Me tendría que haber dicho. No sabía de esto hasta que muchos pasajeros me lo comentaron". Dijo: "Bueno, de ahora en adelante, a donde vayamos, si la rechazan, me avisa". Entonces en Cheyenne, Wyoming, ése fue el lugar a donde fuimos y pude comer. En otros lugares también nos sentamos y comimos, pero eso fue en Nevada, Kansas y Wyoming.
Cuando veníamos en el tren, en 1952 ó 1955 creo que fue, fuimos a un lugar... a Green River, Wyoming, y ahí nos bajamos. El tren había parado para que nos bajáramos porque habíamos salteado la cena, sabe. Nos bajamos y nos dijeron que nos podían dar algunas cosas para llevar, pero que no podíamos entrar y sentarnos a comer como los blancos. Así que no acepté nada. Dije: "No, si no puedo entrar, sentarme y comer una hamburguesa, no quiero su comida".
Había un lugar en MacDonald, ahora que me lo pregunta, decían que no dejaban entrar a gente de color a comer. No me acuerdo el nombre del lugar, pero nunca fui. Había un buen lugar entre Sixth y MacDonald, había un pequeño restaurante allí. No me acuerdo como se llamaba, pero servían los mejores roast beef. Los dueños eran blancos. La mujer, a la que yo siempre le pedía roast beef, tarta de manzanas, helado y cosas así, ya me conocía y sabía lo que ordenaría. Cuando entraba me preguntaba: "¿Qué va a pedir hoy? ¿roast beef?" [carcajadas]. Y lo mismo en Mason, bajando por MacDonald. Solía ir allí a tomar unos buenos helados. Me gustaban la tarta de manzana caliente y helado. Y todos esos lugares, sacaron todos esos lugares después de la Renovación de Richmond, lo que destruyó a Richmond, sabe.
Cuando vine a Richmond, vine en un tren Southern Pacific. Sabe, nos tomó cuatro días completos llegar. No sé como será ahora en el tren. [risas]. Supongo que mejor, ¿no le parece? [risas]. Cuatro días. Ah, era agotador. Nos detuvimos e hicimos trasbordo. Cuando fui a Saint Louis, hice un transbordo en la ciudad de Kansas, Missouri. Y tuvimos que transbordar de nuevo. Cuando vine a Santa Fe, eso fue el este, oeste, el único. De todos modos, creo que el siguiente transbordo fue Albuquerque, Nuevo México.
Y después cerca de Arizona. Por lo que me acuerdo vinimos hasta… hicimos tantos transbordos, teníamos que hacer transbordo. Cambiaban vagones y cosas, y cuando llegamos a un lugar tuvimos que hacer transbordo y tomar un autobús a Bakersfield porque se rompió el tren o algo así, eso fue la primera vez que vine aquí. Tomamos un colectivo a Baker, sí, había una gran estación de trenes allí, Santa Fe, sabía ¿no?
Entrevistador:
¿Viajaba sola o con alguien más?
Foster:
Viajaba sola. No tenía compañía, pero conocía a mucha gente, amigos y eso, gente a la que conocía en el camino. Gente de diferentes lugares que viajaba de aquí para allá, sabe, el sur.
Entrevistador:
¿De qué hablaban en el tren? ¿Qué se contaban? ¿Estaban entusiasmados o temerosos?
Foster:
Ah, ah. No, sólo gente común que viajaba y se dirigía hacia un lugar que no conocíamos, pero hablábamos. Los familiares escribían y decían tantas cosas acerca del lugar que uno se sentía como si lo conociera, como si fuera parte. Porque mi hermano y otras personas llamaban o escribían, y nos contaban lo que estaban haciendo y cómo les estaba yendo. Me hice de una amiga, y nos escribimos durante mucho tiempo después de que estuve en ese tren. Fuimos compañeras durante mucho tiempo, recorriendo, viniendo hacia el Oeste. Creo que ella venía a Vallejo, California.
Entrevistador:
Señora Foster, sabe qué, no estoy seguro de que usted no haya sentido miedo porque cuando yo viajo a un lugar nuevo, tengo miedo. ¿Nunca tuvo temor de que las cosas no salieran como pensaba o que directamente no funcionaran? ¿En qué pensaba?
Foster:
Bueno, yo esperaba que salieran de la mejor manera posible, por lo menos, haría una diferencia en plata. Eso era lo que esperaba.
Para conocer gente en el camino, podíamos ir a la cafetería y comer. Pero la primera vez que volví a Arkansas estuvo todo bien, hasta que llegamos a la línea Mason Dixon, así la llamaban los blancos, ¿sabe? Cuando cruzábamos Kansas nos podíamos sentar en la parte del tren que quisiéramos. Pero cuando llegábamos a la línea Mason-Dixon, nos sentaban en el asiento trasero y corrían una cortina negra. Había un asiento largo en la parte trasera del tren o el autobús, y después agregaron otros dos asientitos laterales. Eso era todo. Ése era todo el espacio que había para que los negros viajáramos todo el camino hacia el Sur. No es así ahora. Puedes sentarte donde quieras. Por lo menos, se podía la última vez que me tomé un tren a casa, creo que fue en 1955. Las demás veces viajé en avión.
